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11 abril, 2015

Calmas

Se fueron, para no volver.
De ellos solo quedan espectros,
oscuridades, charcos,
lágrimas que yo mismo derramé.

Hoy solo recibo desconocidos,
rasgos familiares, visitas
rutinarias.
Similares voces, iguales gestos,
rostros desaparecidos preguntan
qué es de mí, quién soy, quién seré mañana
como si de lo ajeno se tratase.

Soy el pasado ignorado
la amistad apagada
la tristeza entre la multitud;
mañana seré lo mismo,
aunque hasta mí yo me resulte extraño.
No existe el cambio, no lo busques,
el de ayer era yo, el de hoy también,
quédate con aquel que prefieras.


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